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Algún día me quedaré solo.

Archivado en Requiem • Fecha: 29-05-2006 11:48:12

De eso no hay duda.

Verá usted querido Juzgado, vengo hoy, como muchas otras noches a pedir su condena. Ya me he acusado otras veces de ser impúdico, de no tener ese pedigree que tanto afán hacen los metrosexuales, los frescones,o las niñatas esas que acuden a los pilates, pero verán, lejos de sentirme calorítico en tales afanes, siempre me traen, más que bien, los jodidos problemas por ser así, señores, tal como soy.

Verá usted: Si bailo con la hermano de un amigo (una niñata de 15 años) viene el padre a decirme que no se manchado, que no me la vaya a coger, así, literal, que con la familia no se debe uno meter y que por ende, no debo yo de cogerme a su hija. Si bailo con Carina, Luis se me pone todo incómodo, me pone cara de no quiero´, de tú tienes la culpa y se sienta y se me amarga, Si baila uno con Lulú, mi buen Paco viene a encelarse, sin decirme nada, sólo manda dos miradas de esas que le duelen a uno como si uno se estuviese violando o levantando un complot contra los peores enemigos y pobre de mí si miro a Izumi porque vendrá luckín a levantar muros o poner tachuelas (abajito, siempre abajito, no vaya siendo que me entere). Y sin embargo, si bailo con Paulina, con Andrea, Con Julia, o con mi madre, nadie dice nada, nadie cree que las voy a pervertir o que tengo complejo de Edipo, entonces, señores del juzgado, no es que me quiera coger a una niña de quince años, ni a lulú, ni a carina, ni a Izumi, ni a ninguna otra mujer que le interese a mis colegas, es que así soy, así he sido, así seré y no puedo cmabiar. Lo reconozco, no puedo bailar si no es como degenerado, no puedo hablar si no pongo esta cara que tengo, no puedo hablar con una mujer si no es con mis manos o mi boca con ese fétido olor a cigarrillo, pero es con todas señores, no con una en especial, no con la otra en particular, es con todas, pero cada quién le toma donde le duele, cada quién defiende lo que le importa, lo que mis queridos colegas no entienden todavía (y no creo que lo entiendan) es que para bailar de esa forma siempre se necesitan dos, si el padre de la niñata cree que le pervierto, es porque la niña se deja pervertir, si mi colega cree que deseo a su anhelo, es por que ella se deja desear, si mi amigo sigue dudando de mí ante lulú, es porque ella también le hace dudar y si aquél pone muros, es porque bien sabe que al bajar la guardia ella marcha con cualquiera que se parezca a él. Y entonces querido juzgado, esta vez no me voy a defender ni me preocuparé por que mis colegas cercanos me tiren tierra, que se enojen, se sientan, se martiricen y me satanicen, esta vez paso de largo, así soy, así he sido desde siempre, de toda la vida. Y yo me pregunto ¿Cuantas novias me conocen en los años de relación? Dos?, Tres?... Carina, Izumi, Leticia... ¿Alguna otra? Nada señores, por meterme con una me pasó lo que Juanito y el Lobo, y está bien. Mi cargo sin culpas es el siguiente: Algún día me quedaré solo, y esa soledad, será de gente que no se atreva a conocerme. Y mi compañía entonces, será la gente que me pueda ver hacerlo una y otra y otra vez, con fulanita, perenganita, maranganita y que siempre lo hago, con quien se me ponga en frente, y si enre mi frente y el frente de perenganita se encuentra un sentimiento de algún susodicho, verán entonces que no es mi afán el liarme con todas, sino que así las tomo siempre. Sin sentimientos, sin pasiones, sin anhelos. Porque hay de mí el día que de verdad anhele a una mujer, el día que mi corazón cerrado por derribo vuelva a soñar con una inversionista apasionada y libre de complejos sociales, con esos fundamentos tan de vida que extraño ya desde hace algún tiempo. Ese día señores, ese día, vos y los que me rodean me verán, con una solo mirada y un solo par de ojos mirando mi inagotable afán de vivir, de ser feliz, de estar impregnado de ese mortal juego del amor, sin caloricas necedades pasionales, sino, con el mejor afán del mejor latin lover, para nunca volverla a dejarla ir.

Pero vos no lo entienden, demasiados complejos les atañen, y entonces, de eso no hay duda, Algún día me quedaré solo. Juzgado, juzgado mío, castigadme con lo que vos quieras, que yo estoy libre esta vez, de pecado.

Y sí, arrojo la primera piedra.

Escrito por Aldo Díaz
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